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15 Jun

A 92 años de la Reforma Universitaria

“Hombres de una República libre, acabamos de romper la última cadena que, en pleno siglo XX, nos ataba a la antigua dominación monárquica y monástica. Hemos resuelto llamar a todas las cosas por el nombre que tienen. Córdoba se redime. Desde hoy contamos para el país una vergüenza menos y una libertad más. Los dolores que quedan son las libertades que faltan. Creemos no equivocarnos. Las resonancias del corazón nos lo advierten: estamos pisando sobre una revolución, estamos viviendo una hora americana…”

Manifiesto Liminar-Córdoba, 1918

Hace 92 años un grupo de jóvenes que había atravesado su niñez al calor de la generación del ’80, puso un punto de inflexión en la historia de la Argentina a través de la Reforma Universitaria.

Los principios emanados y la estructuración del sistema de Educación Superior que trazaron, están vigentes aún hoy y han sido la inspiración de  muchos otros países hermanos de Latinoamérica para sus respectivas reformas universitarias, como así también en el viejo continente, los estudiantes parisinos en el mayo francés nombraban este hecho histórico como modelo a seguir.

Pero esa gesta educativa, no sólo reivindicaba la exaltación de principios como la Autonomía, el Cogobierno, la Libertad de Cátedra y la Extensión.

La Reforma, tuvo como objetivo plantear un sistema educativo, donde la principal función de la Universidad tuviera como eje formador el aprender a “pensar”. Se trataba de fomentar el espíritu crítico, la investigación científica, la comprensión de la “política” como herramienta de transformación y sobre todo la posibilidad de igualdad en el acceso.

La Argentina ha vivido en el transcurso del siglo XX más cantidad de años en gobiernos dictatoriales que en democracia, y algunos años de democracia conducidos por militares educados en el fascismo europeo fueron realmente nocivos para la Educación Pública y las conquistas populares.

La Argentina de hoy, requiere un nuevo proceso de reforma educativa, que nos permita articular desde la Universidad Pública y hacia la sociedad en su conjunto, la construcción de más “Ciudadanía”.

En épocas donde los mecanismos formales de democratización están garantizados, pero en la práctica se ven resquebrajados debido a una forma autoritaria, o por lo menos sorda, de ejercicio del poder, debemos aprender de aquellos hombres que entendieron que la sociedad civil debe formar parte de la construcción de un modelo de país. Ellos pudieron construir un ideal de universidad verdaderamente progresista y popular.

En tiempos actuales, no sólo nos toca seguir defendiendo estas ideas, sino también bregar porque estos postulados se derramen a las demás instituciones del Estado, logrando su efectiva consolidación democrática.

Cumpliéndose un aniversario más de la gloriosa Reforma Universitaria, sirva esta manifestación como homenaje a aquellos jóvenes de principios del siglo pasado, que nos han legado esta universidad que mantiene su vigencia hoy más que nunca.

            
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